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Legados para una sociedad más abierta


Con la sanción de las leyes de muerte digna y de identidad de género, el Gobierno avanzó en la institucionalización de nuevos derechos que el kirchnerismo legará a una sociedad que, cuando Cristina Fernández concluya su mandato, no será tan conservadora como la que encontró Néstor Kirchner en 2003.

El derecho a rechazar terapias para mantener con vida a pacientes terminales y el que permite cambiar nombre, sexo e imagen en el documento de identidad, constituyen un nuevo aporte a la eliminación de prejuicios, en una dirección que tuvo su punto más alto en la sanción de la ley que habilitó el matrimonio igualitario.
El kirchnerismo barrió verdades reveladas en materia de política económica como las que indicaban que la Argentina debía seguir sometida a los designios del Fondo Monetario Internacional (FMI) o la que indicaba que el Estado debía seguir ocupando un papel secundario frente al mercado.
La recuperación del 51 por ciento de las acciones de YPF constituyó uno de los puntos culminantes en la carrera de reposición del Estado, que incluye la recuperación de los fondos jubilatorios, el servicio de agua corriente, del correo y la fábrica de aviones de Córdoba.
El estado ausente de los 90 fue suplantado por medidas de control que intentan equilibrar los excesos del mercado sobre toda la sociedad, pero que recaen especialmente sobre los sectores más vulnerables.
En cada uno de los casos, la acción transformadora de la política debió enfrentar corporaciones que se aferran a viejos privilegios en materia económica, aunque tienen un notable impacto cultural, como es el caso de la ley de medios audiovisuales que aún mantiene resistencias en la justicia.
La corporación rural dio esta semana otra muestra de su intolerancia a aportar con impuestos a una mejor distribución de las riquezas, al rechazar tumultuosamente en la legislatura platense, una revaluación impositiva para campos que pagan menores impuestos que un automóvil mediano.
Va ser peor que la 125”, amenazó el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati, aferrado a una columna de la legislatura bonaerense. Pocos creen que sea “peor”, pero lo cierto es que los ruralistas se movieron con métodos y, sobre todo, con razones parecidas: no pagar tributos.
Tras el boom de la soja, la cotización promedio de mercado de una hectárea en las fértiles praderas bonaerenses ronda hoy los 10 mil dólares, pero luego de 20 años sin reajustes, el valor fiscal no supera los 250 dólares, con lo cual el impuesto que pagan es exiguo.
Los tiroteos por los ingresos entre el estado y las corporaciones constituyen en realidad hechos que resultan previsibles durante la gestión de un gobierno peronista. Pero parece aún más innovador que desde el movimiento fundado por Juan Domingo Perón se avance en el establecimiento de derechos como el matrimonio igualitario, la normativa de salud reproductiva y de aborto no punible, la educación sexual, la identidad de género y la muerte digna.
El fundador de uno de los mayores movimientos de masas de América latina se enfrentó en los 50 con la Iglesia y promovió la ley de divorcio que fue derogada tras el golpe de Estado del 16 de setiembre de 1955. Los argentinos debieron esperar tres décadas para contar con un derecho vigente en casi todo el mundo occidental, instituido bajo el gobierno democrático de Raúl Alfonsín.
Pero ni el presidente radical, ni Carlos Menem, ni Fernando de la Rúa avanzaron del modo que lo hizo el kirchnerismo en el establecimiento de derechos progresistas, ajenos al pensamiento de la Iglesia católica.
En su camino hacia la constitución de una sociedad más abierta, Néstor Kirchner se enfrentó con la jerarquía eclesiástica por su política de derechos humanos, cuestionó al vicario castrense, sostuvo resonantes desencuentros con el arzobispo Jorge Bergoglio, rehuyó el boato de los tedeum en la catedral cada 25 de Mayo y apuntaló a su ministro de Salud, Ginés González García, que repartió profilácticos ante el horror de los sectores más conservadores.
El presidente muerto tenía claro su voluntad transformadora no sólo en materia económica sino cultural y marcó un camino continuado luego por Cristina Fernández. Cuando concluyó la votación de la ley de matrimonio igualitario, el entonces diputado Néstor Kirchner, le dijo al jefe de su bancada, Agustín Rossi: “Para constituir una fuerza progresista hay que incorporar a las minorías”. Y en eso sigue su sucesora.

flor de la V feliz por vivir en un pais democratico


El miércoles, además de vivir el estreno porteño de "¿Qué gauchita es mi mucama?", fue un día muy especial para Flor de la V: el Congreso Nacional aprobó la Ley de Identidad de Género.

La actriz y productora recibió su DNI con su nombre Florencia Trinidad en 2010 y su caso fue uno de los que puso en las primeras planas el debate sobre la necesidad de la Ley.

En La Pelu, el ciclo diario que conduce en Telefe, Flor de la V aprovechó la cámara y habló del tema.

"Pasó algo muy importante que va a ayudar a muchísima gente. Se aprobó la ley de identidad para toda la gente. Me encanta vivir en un país democrático donde todos tengamos los mismos derechos".

El mensaje fue corto, pero la actriz no ocultó su alegría.

"Va a haber gente que va a tener derecho a la educación, a la salud...a cosas importantísimas que todos tenemos", agregó.

"Me copa vivir en un país que pasen este tipo de cosas", concluyó.

La Ley de Identidad de Género, aprobada por 55 votos afirmativos y una abstención en el Senado, contempla que toda persona "tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género, tal como la siente", corresponda o no con "el sexo asignado al momento del nacimiento".

De esta manera, toda persona puede solicitar la rectificación registral del sexo y el cambio de nombre e imagen "cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo".

La Cámara alta aprobó con 55 votos el proyecto que reconoce la identidad de género



El Senado aprobó por unanimidad la ley de identidad de género y a ser identificado de acuerdo con la vivencia de cada individuo en los instrumentos que lo acrediten respecto de su nombre, imagen y sexo.
El proyecto, que obtuvo 55 votos a favor, determina por “identidad de género” a la “vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento de nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”.
“Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”, establece el artículo segundo de la iniciativa.
Además, toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida.
En ese sentido, toda persona que solicite la rectificación registral del sexo debe ser mayor de 18 años y presentarse ante el Registro Nacional de la Personas para modificar sus datos, salvo el número del documento original.
La rectificación registral no alterará la titularidad de los derechos y obligaciones jurídicas que pudieran corresponder a la persona con anterioridad a la inscripción del cambio registral, ni las provenientes de las relaciones propias del derecho de familia que se mantendrán inmodificables.
Además, los efectores del sistema de salud deberán garantizar los derechos que esta ley reconoce, al tiempo que todas las prestaciones de salud contempladas en la Ley quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio.
La presidenta de la Comisión de Legislación General, la kirchnerista santiagueña Ada Iturrez de Capellini, manifestó que esta Ley “entregará oportunidades, para todos por igual”, aunque reconoció que “todavía quedarán muchas cosas por hacer por la inclusión”.
“Esta norma es una consecuencia de la Ley de Matrimonio Igualitario, aprobada en 2010. Garantizará que desde el Estado cada persona será tratada y tutelada como lo que siente que es”, enfatizó.
A su turno, el presidente de Derechos y Garantías, el radical Eugenio Artaza, dijo que “es un avance importantísimo” y que se trata de un “derecho humano básico para poder dignificarse”.
En tanto, el oficialista Aníbal Fernández reconoció que la Ley de Identidad de Género “tendría que haber sido sancionada mucho antes”.
“No se pudo. Pero, lo estamos haciendo hoy”, sentenció el senador bonaerense.
El jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, felicitó al “Congreso por sancionar una Ley que le permita a la gente intentar ser más feliz”.
“La sociedad argentina es un poco mejor esta noche. Permite ir superándonos, ser un poco mejores, más comprensivos”, destacó.
El socialista Rubén Giustiniani subrayó que “establecer a partir de una ley la vía administrativa para la rectificación registral del sexo y cambio de nombre en los documentos de identidad es el primer paso para empezar a revertir esta realidad de discriminación y violación constante de los derechos humanos por razón de identidad de género”.
El oficialista Marcelo Fuentes habló de la “extorsión de la religión” y del “síndrome del púlpito” argumentando que “estamos con dos mil años de atraso cimentando la secularización del derecho”.
“No va a haber reconstrucción igualitaria en la Argentina si los responsables de llevarles tranquilidad a sus files no los preparan para un mundo que marcha a los cambios”, rescató.
La justicialista disidente Sonia Escudero comentó que el proyecto repara “la falta de acceso a derechos declamados universalmente” y puntualizó que “si bien no hay números oficiales, estaríamos hablando de 22 mil personas que abarcaría esta Ley, de las cuales un 95 por ciento está en situación de prostitución y un 84 por ciento sin educación secundaria”.
La presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, sostuvo que se “resguarda el valor de la seguridad jurídica”.
“El Estado está previniendo y garantizando acceso a procesos de salud integral que, en todos los casos, debe ser de consentimiento informado”, indicó.
El senador por Nuevo Encuentro de Tierra del Fuego, Osvaldo López, precisó que con esta Ley los integrantes del “colectivo trans” pueden “exigir y hacerse respetar con convicción y orgullo y defenderse de situaciones a las que estuvieron obligados a padecer”.
El justicialista salteño Juan Carlos Romero, quien hace dos años votó en contra de la Ley de Matrimonio Igualitario, adelantó su respaldo a la norma que consideró como un “esfuerzo legislativo de reconocimiento a una realidad que haga que la prostitución no se a la única opción que tenga este grupo de personas”.
El radical jujeño Gerardo Morales señaló que el Senado está “frente al desafío de resolver un problema tan importante como es el derecho a la identidad”.
“Esta ley convertirá a la comunidad trans en sujetos de derecho, como ocurre con el conjunto de la sociedad”, añadió Morales.
En cambio, la justicialista disidente por Chubut, Graciela Di Perna, anunció su abstención criticando el proyecto de Ley al decir que “genera más problemas que soluciones a la sociedad argentina y que significa la adulteración de un documento público como es la partida de nacimiento”.
Tras la aprobación de la ley el presidente de la CHA, César Cigliutti, estimó este "será otro paso gigantesco e histórico en nuestro extenso trabajo por los derechos de nuestra comunidad".
"Las personas trans merecen que la sociedad las nombre y las trate de acuerdo a la identidad de género autopercibida", sostuvo Cigliutti.
Por su parte, el interventor del INADI, Pedro Mouratian afirmó que "estamos felices por la sanción de esta ley", y consideró que la norma "es el puntapié para trabajar sobre la efectivización de los derechos a las personas trans, promocionando también el acceso al trabajo, la educación, la salud, la vivienda".
Finalmente, la titular de la Asociación de travestis, transexuales y transgéneros de Argentina (ATTTA), y secretaria general de la FLGTB, Marcela Romero, expresó que la ley fue aprobada “para no ser más la olvidada de la democracia”.
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